Résumé: | España tiene una excelente tradición de ingenieros del mar. Todos ellos han conseguido entender las formas, tipologías y estilos de las diferentes realizaciones constructivas para modelar la débil frontera de la costa, la sensible franja de contacto y choque entre las grandes acciones que traen fuerza y movimiento, impulso y energía, con la necesidad de resguardo, navegación y comercio.Todo es agua y territorio en disputa y equilibrio, fractura o continuidad, calma o temporal, historia y carácter. El mar es combate e incertidumbre, ritmicidad. El ser humano es actividad, desarrollo, economía y esencia por el legado de sus obras, entre ellas, los puertos.Hoy es tiempo de aunar disciplinas y conjugar armonías. El océano es fuente de riqueza. No es un elemento de conquista, sino de adaptación y respeto, tanto ambiental como de transporte, donde la esencia de las obras mimetizan, con la arquitectura y la ingeniería, la naturaleza.
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